ES EN

Un día con Fredy

A las 5:30 a.m. comienza la jornada de Fredy Acosta. Se prepara en casa, pasa por su hermana en su motocicleta y luego de dejarla en el trabajo llega al taller de Perceptual donde es tapicero hace casi 5 años. Fredy tiene 54 años y mucha experiencia con la espuma, las tijeras y las telas.

Desde pequeño comenzó a trabajar junto a su papá en el negocio familiar, donde aprendió la técnica, una que no se adquiere en escuelas tradicionales sino a través de la práctica y las habilidad con las manos. Nos encontramos con Fredy a eso de las 11 de la mañana en el segundo piso de la planta, nos contó con una sonrisa en su cara sobre sus tres hijos y su nieta Valentina. Le encanta la salsa y siempre la escucha mientras está trabajando, Ismael Rivera y Ruben Blades son sus preferidos.

Fredy siente una gran pasión por lo que hace. Le emociona transformar una “tabla” en un objeto cómodo para alguien. La parte que más disfruta del proceso es cuando se aleja del mueble, apreciarlo ya terminado y sentir que hizo un buen trabajo. Nos cuenta que lo más importante en su oficio es poner el corazón en ello, en sus propias palabras se define así:

“Quien trabaja con las manos es un artesano, quien trabaja con las manos y la mente es un artífice, pero quien trabaja con las manos, la mente y el corazón, es un artista”.