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Un día con Santi

Santi, como todos le decimos, es el encargado del área de pintura en Perceptual. El rollo de cinta de enmascarar en su brazo y sus blue jeans salpicados lo delatan.

Santi tiene 49 años, casado hace 22 y con dos hijos adolescentes. Trabaja en Perceptual desde el 2013 con el comienzo de la fábrica y es la voz de la experiencia para muchos tanto en el tema profesional como personal. Siempre con una sonrisa, deja que sean los más jóvenes los que se acerquen cuando quieren un consejo.

Su rutina demuestra su experiencia. Prefiere llegar siempre temprano en la mañana y hacer el plan del día, una especie de partitura para enfrentar la jornada, por ejemplo hoy en ese plan, decidió que Albeiro su asistente, diera una mano en los temas de ebanistería y sacarle un poco de presión a Juan Ángel.

Empieza con las primeras capas de sellador a las tapas de un locker para seguir con 18 butacos, que precisa, "van para Chile".

Verlo en la cabina de pintura es como ver a un músico en una sala de grabación. Un poco aislado, concentración total, no hay detalle que se le escape.
Santi sabe, y lo dice con orgullo, que la "atención a los detalles es lo que hace que nuestros productos sean de alta calidad".

Al medio día decide salir de su mundo, sale de la cabina y se junta con todos para almorzar, al terminar se recuesta un rato para descansar las piernas. Mientras los muchachos conversan, él sonríe en silencio, casi nunca entra en la conversación pero de vez en cuando lanza alguna frase. Media hora después entra nuevamente a la cabina, cierra la puerta y vuelve a empezar la sinfonía de color que termina a eso de las 5:30 de la tarde.

De vuelta en casa no le gusta dormirse muy temprano, prefiere aguantar un poco el sueño, quedarse conversando con su esposa y sus hijos mientras cae la noche y comparten en familia las historias del día.